Ella, el Alzheimer y yo

General

Vivir sin vivir

Escrito por ellaelalzheimeryyo 20-06-2010 en General. Comentarios (8)

 

Mi nombre es Carmen, bueno también Ana, María, Madre, Deli, Antonia... dependía del momento que Ella estuviera viviendo en su mente. 

 

No sé que hago escribiendo, sólo tengo estudios primarios y muchas faltas de ortografía, pero me sirve de terapia, y puede que mi experiencia ayude a alguna persona. Empecé una noche que no podía dormir porque Ella llevaba todo el día repitiendo la misma palabra: madre, madre, madre, madre… desde las nueve de la mañana y eran más de las tres de la madrugada.

 

Poner en un papel ocho años de una vida no es posible pero la mía se reduce a una sola palabra. Alzheimer

Sé que en estos años he dejado de vivir muchísimas cosas, pero esa es la realidad del cuidador, te dejas en el camino parte de tu vida, y no te das cuenta.

 

Poco a poco fui dejando de hacer todo lo que hacía en mi vida cotidiana. Nos encantaba salir a pasear y tomar los vinos con los amigos. En las fiestas del pueblo lo pasábamos de miedo y éramos los primeros en salir a la pista de baile y de los últimos en retirarnos. Sin darnos cuenta todo eso se acabó y todos los días de la semana eran lunes.

 

Las salidas, los amigos, los paseos y los bailes, todo eso se fue quedando en un bonito y quizás, doloroso recuerdo....

 

(El resto podrás encontrarlo en el libro "Vivir sin Vivir")

 

Las consecuencias del olvido

Escrito por ellaelalzheimeryyo 09-06-2010 en General. Comentarios (5)

 

Ya se sabe que los enfermos de Alzheimer van olvidándose de todo, pero ¿Qué habría podido pasar esa noche que mi suegra se escapó de casa, si ese vecino que cerraba su bar lo cierra un poco antes y no la ve? ¿Hasta dónde podría haber ido si se pasa la noche caminando? Hoy por suerte, hay pulseras con datos personales.

 

Porque el problema es que no hay un manual que te diga: hoy se olvidará de donde está su casa. Tampoco te indica que día ella ya no puede ir al banco sola porque saca dinero pero a casa no llega, ¿Dónde podía guardarlo que pocas veces lo encontrábamos? y ¿Cómo poder convencerla para que no fuera? Yo le metí en el monedero mucha calderilla y algunos billetes pequeños así medio la conformaba. Y ¿Qué hacer cuando buscando unas tijeras sube a casa de una amiga y le registra toda la casa? Su amiga me dijo que a ella no le importaba, pero temía la reacción de algún familiar, porque a nadie le gusta que vengan a registrar tu casa. Y ¿Qué hacer el día que buscando la dentadura , tiró el cubo de la basura al suelo de la cocina? Faltó poco para que, buscando en el container de la calle, no se cayese dentro, claro que la dentadura no estaba en la basura, estaba debajo de la almohada.

 

Mucho se habla del Alzheimer pero poco se comprende… recuerdo que en el supermercado donde yo trabajaba, cuando mi suegra tenía problemas en la caja, yo les decía que le dieran lo que quisiera que después yo lo pagaba. Hasta que un día le dijo a la cajera que era una ladrona, que el billete que le había dado lo tenía en el bolsillo, y quería que la registrarán, la cajera me dijo llorando que ella no tenía que aguantar eso. Si esta loca que la encierren....

 

(El resto podrás encontrarlo en el libro "Vivir sin Vivir")

 

Inocente

Escrito por ellaelalzheimeryyo 14-03-2010 en General. Comentarios (13)

 

Me piden que cuente lo que el Alzheimer ha cambiado nuestras vidas.


Podría decir unas palabras bonitas sobre la enfermedad pero nada más lejos de la realidad, espero que esto ayude a comprender lo que hace el Alzheimer en una familia.


Entra en tu vida sin que te des cuenta y sin pedirte permiso. Nuestro caso es bastante extremo en todos los sentidos. Ella es viuda con un solo hijo, mi marido. Nuestro único hijo estudiando fuera, y mi marido y yo trabajando. En lo económico, digamos que no estábamos en situación de dejar de trabajar, pero tuvimos que hacerlo.

 

En cuanto a su forma de ser, era una persona con mucho carácter y nerviosa, no es lo mismo sobrellevar a una persona sumisa que a Ella, que siempre hizo lo que quiso. Por su forma de ser tardamos en ver lo que padecía.

 

Ocho años atrás las cosas empezaron a complicarse. Necesitaba a su hijo a cualquier hora de la noche, porque había oído un ruido o porque creía que le habían robado o llamaba por teléfono y lo dejaba descolgado durante horas.

 

Siempre se encontraba mal, por lo tanto urgencias era su segunda casa. Los médicos le decían que no tenía nada, pero si tenía, tenía Alzheimer....

 

(El resto podrás encontrarlo en el libro "Vivir sin Vivir")