Ella, el Alzheimer y yo

5 de noviembre - Día del Cuidador

                                                                      Extracto del libro Vivir sin Vivir

Yo consideraba que Ella no podía estar sin mí, y quizás era yo la que no podía estar lejos de Ella. Todo ha sido un cúmulo de circunstancias, que junto a mi forma de entender la vida, me ha llevado a dedicarle a Ella, mi suegra, estos años de la mía. Puede que con el tiempo, le encuentre sentido a todo lo que he vivido.

Quiero dedicar un fuerte abrazo a todos los familiares cuidadores de enfermos de Alzheimer:

Porque el cuidador familiar no tiene un horario, tu puerta no se abre y te llega el relevo. No importa que estés agotada, aquí no hay días de descanso, ni noches de placidos sueños. Ellos te necesitan y tú tienes que estar ahí para atenderlos. Has decidido cuidarlos y lo tienes que hacer tanto a las once de la mañana que a las cinco de la madrugada. La mayoría de veces en contra de ellos mismos, que no pueden entender que los estas protegiendo, dedicándole, tu tiempo, tu vida y tu salud. Te levantas con el Alzheimer, desayunas con él, comes con él y te acuestas con él, y al día siguiente vuelta a empezar, un día tras otro. Aquí no sirve tener dolor de cabeza, ni tener un mal día, porque ellos no entienden nada de eso, están indefensos y te necesitan y para ellos no hay días ni noche, ni te puedes permitir decir hoy no tengo ganas de seguir esas conversaciones sin sentido, o no me apetece reírme por lo que ya me ha contado tantísimas veces. Tampoco puedes decidir no verle, porque hoy no tienes valor para ver lo que el Alzheimer esta haciendo contigo. No te puedes permitir nada de eso, por eso mi vida estos años ha sido: Ella, el Alzheimer y yo.

Un beso,

Su nuera

Comentarios

Enhorabuena por el artículo y por el trabajo como cuidadora. Un fuerte abrazo a todos los cuidadores que dedican todo su tiempo sin pedir nada a cambio.

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