Ella, el Alzheimer y yo

Adolfo Suárez

Mi humilde reconocimiento por su importante papel en la democracia:

Qué sueño tan bonito sería… poder decidir.

Porque del Alzheimer nadie está a salvo: da igual ser pobre o rico,
culto o analfabeto, ama de casa o ser capaz de dirigir un país.
A ese monstruo de nombre alemán, todos los recuerdos le vienen bien.

Pueden ser recuerdos familiares, felices… pueden ser dolorosos pero son tuyos,
o pueden ser los recuerdos de una persona que intervienen en el cambio histórico de un país, no importa, él se los lleva todos.

Por eso yo he soñado que las personas que tienen poder se unían
para ayudar a la ciencia, para que las personas mayores podamos
llegar al final de nuestra vida sin olvidar lo que hemos vivido.

Porque, ya que tenemos la suerte de vivir más años, que
podamos acabar nuestra vida dignamente.

Porque, si no, ¿de qué nos valen esos años que le hemos robado a la muerte?
Yo creo que no hay nada más importante al final de tus días que saber quién
está contigo quien te da tu último adiós, de quien recibes tu último beso.

Un beso para todos los que no pueden decidir, pero no han perdido su sonrisa.

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