Ella, el Alzheimer y yo

21 de septiembre de 2012

 

Hola amig@s,  ya hace cerca de cuatro años que dejé de ser cuidadora o mejor dicho, que mi vida dejó de estar secuestrada por el Alzheimer, pero como bien sabéis no fue del todo así, y he seguido íntimamente ligada a Él, más tiempo.

 

Pasé lo que se conoce como el síndrome del cuidador, pero como soy muy fuerte y positiva, creí superarlo en sólo unos meses. Me sentía como en una nube, presente mi libro, tuve buenas críticas, y todo parecía que empezaba a estar en su lugar. Tenía fuertes dolores de espalda y estaba segura de que, como todo lo demás, se me iría pasando.

 

Pero pronto desperté de mi quimera. Tenía dolor sentada, de pie y en la cama, las pruebas no dejaban lugar a dudas: tenía una espalda de una persona de ochenta años  en un cuerpo de cincuenta y nueve. No lo acepté. Creí sinceramente que después de todo lo que había sufrido, no era justo, pero si lo piensas… ¿acaso la vida es justa?


No sé si por los muchos medicamentos que tomaba o por mi desengaño al ver que ya nada sería como yo esperaba, mi estado de ánimo cayó y todo se me descontroló. La tensión y todo lo demás por las nubes, y yo, cada día mas hundida, creo que fue la gota que llenó mi océano y como un mar de lágrimas me pasaba el día y sobretodo las largas noches. No hay nada que me aterre más que ser una persona dependiente y de pronto me dicen que no coja peso, no me agache, no levante los brazos por encima de la cabeza, no barra, no limpie cristales... En fin, que veía mi futuro en silla de ruedas.


Nunca he soportado que me compadezcan, pero en este año mi tristeza era tan grande que sentía lastima de mi misma, pensaba que quizás mi dedicación por Ella había destrozado mi futuro y que yo y sólo yo era la culpable. Llegué a pensar que nunca más volvería a sonreír. Pensaba que quizás, Ella, acostumbrada siempre a verme sonreír, se la llevó pensando que mi sonrisa era la suya. Me preguntaba si el Alzheimer era tan corrosivo que después de irse de mi vida podía seguir haciéndome tanto daño.

Pero NO amigos, el Alzheimer por ahora no ha podido conmigo.  Mi sonrisa ha vuelto… el sufrimiento que mi estado producía en las personas que más quiero, me hizo reaccionar y empezar a salir del pozo en el que estaba hundida. Ahora la oscuridad de mi noche ya esta dando pasos muy, muy grandes hacía mi claro amanecer.

 

Por eso este año dedico el día del Alzheimer a sus otras víctimas: los cuidadores/as, deseando que su amanecer llegue pronto.

 

Con todo mi cariño y mis mejores deseos:

Carmen Lucena

 

Comentarios

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Enhorabuena Carmen!! Que estés mejor, es la mejor de las noticias!!! Un besazo!!

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